lunes, 30 de agosto de 2010

Carlos Flores Murillo: el estereotipo perfecto del fútbol peruano (IV Parte)

Kukín está mucho más enchufado que cuando iniciaron las prácticas, Cavero ya dio la orden, dos equipos, previamente seleccionados, se paran a cada extremo de la cancha: Carlos Flores, el número 10 y capitán, y su escuadra atacan de sur a norte. El novel Joao Gard da el puntapié inicial y Kukín retrocede el balón hasta la mitad de la cancha, Juan Carlos Bazalar recepciona y juega a un costado para su compañero en la contención, el más habilidoso y rabioso jugador de team blanquinegro pide el esférico a gritos y en su segundo toque del balón tira un túnel dejando en ridículo a su marcador, avanza y amaga hasta llegar a los tres cuartos de cancha, cuando parece haber superado su última marca, pues ya había lanzado un pase en callejón para el chico Gard, Rafael Arnao se lanza en carretilla y Flores cae pesadamente: se para casi automáticamente y manda a rodar, agitando la mano de adelante hacia atrás, sumamente altanero al infractor que sólo atina a reír luego de intentar prestarle ayuda. Ese es Kukín Flores.

El entrenamiento ha finalizado, todos, incluido Flores, se dirigen al vestuario para la ducha y cambio de ropa que amerita el haber transpirado durante más de 2 horas. Son las 10 y 30 am.. Los minutos pasan y ahora si el sol es inclemente. Son las11am y mientras camino hacia el portón de acceso, repasó las preguntas que preparé y el cómo proponerle un encuentro. Conversó por espacio de 10 minutos con el portero y me dice que espere.

- Ahorita salen joven, me dice.

- Ojalá, ya son las 11 y 30, respondo.

El único que salió por esa puerta durante los 60 minutos que estuve inerte bajo el sol, fue Aldo Cavero, le pregunte por el chalaco y me dijo: “Acaba de irse, vente mañana a las 8am y lo encuentras”. Mire al portero y me fui más que molesto. En voz baja, cuando el paradero ya casi divisaba, decidí regresar al día siguiente. Esta vez lo iba a esperar en la mismísima puerta, antes que vaya a camarines, tenía que abordarlo, era Kukín Flores.

El proceso, al día siguiente, fue el mismo. Coordinar con el portero para mi ingreso, esperar a Carlos en la puerta, pero simplemente no decidió presentarse en los entrenamientos de la Agremiación. Esperé las 2 horas y 30 minutos. No apareció más, regresé por última vez el miércoles 7 de abril a la misma hora de siempre. Todos menos él, sólo espero que sea su familia el motivo de sus ausencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario