domingo, 17 de octubre de 2010

Mundo escort: el negocio más rentable y menos aceptado (Parte III)

Es suficiente, el acobardamiento llegó y un salvador baño de hombres sirve de refugio para respirar profundamente y, de paso, preparar y camuflar la grabadora que por nada del mundo dejaba de iluminar con su maldito rayo rojo: va a hacer peligroso, pero la serenidad hizo que ya saliéramos de nuestro provisorio albergue, ingresemos al salón principal, somos el foco de atención.
George Michael y uno de sus temas prestos para este tipo de lugares, son el fondo musical perfecto para uno de los primeros bailes de la noche: Patty se desliza ágilmente por el infaltable tubo y su cuerpo totalmente desnudo y armonioso está enmarcado por dos muros al estilo romano: es la escena perfecta para los Cesares de turno, con una botella de cerveza en la mano y la mirada atenta al show, nos han recibido muy bien.
Son casi 20 minutos de mirarnos entre sí y nos atinamos a nada. Sentados en medio de la sala todas señoritas bastante ligeras de ropa nos miran desde las sombras: esto es muy  fácil, el que tiene dinero, como los abuelos que parecen estar acompañados de sus nietas, logran algo más que una conversación: los hombres, está comprobado, mientras más jóvenes sus amantes más morbo y excitación reflejan.
- ¿Nosotros tenemos que llamar a las chicas o ellas se acercan?, preguntamos a un atento mozo que atiende a parroquianos como nosotros.
- Tú las llamas, me dice y es que el mecanismo ya es conocido por él, tiene mas de 15 años trabajando en lugares como éstos.
Seguimos discutiendo sobre quiénes serán las chicas elegidas, mientras el estruendoso reggaetón hace las suyas, una señorita, bastante bien arreglada y de atributos muy bien puestos, nos busca la mirada, rubia ella, ya nos lanzó un señuelo con una lengua bastante traviesa y viene en nuestra búsqueda, casi de manera automática una de sus compañeras, un poco más alta, pero esta vez de un reluciente cabello negro y de proporciones casi descomunales, posa sus pintados ojos al estilo cleopatra sobre nuestro ubicación: la noche parece haber comenzado, al menos para sí para nosotros.
- Hola, como te llamas, pregunto más que sensual, con un tono sexual.
- Juan, respondí titubeante, tenía mucho delante mío y sabía como sobrellevarlo.
Jossy, se identificó ante mi pregunta, menciona que a ellas y sus amigas les parecimos colombianos, pues sólo extranjeros, en su mayoría, se acercan a tan exclusivo club.
Luego de conocernos más, mientras mi compañero andaba en lo suyo con Leslie (la otra escort de turno), Jossy plantea algo bastante interesante:
- Si quieres podemos ir a una zona más privada, me lo dice al oído, conoce su negocio y la debilidad del hombre. Continuará...

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